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Micosis cutáneas: clasificación, diagnóstico diferencial y tratamiento

Micosis cutáneas: clasificación, diagnóstico diferencial y tratamiento

Actualizado: marzo 2026 · Tiempo de lectura: 8 min

Las micosis cutáneas superficiales representan una de las consultas dermatológicas más frecuentes en la farmacia comunitaria. Su diagnóstico clínico correcto es esencial para orientar el tratamiento adecuado y detectar los casos que requieren derivación al dermatólogo. Como farmacéuticos, desempeñamos un papel clave en la identificación, el consejo terapéutico y el seguimiento de estas infecciones.

Clasificación de las micosis cutáneas

Las infecciones fúngicas de la piel se clasifican según el agente etiológico y la localización:

Dermatofitosis (tiñas)

Producidas por dermatofitos de los géneros Trichophyton, Microsporum y Epidermophyton. Se designan según la localización anatómica:

  • Tinea pedis (pie de atleta): la forma más prevalente. Afecta a los espacios interdigitales con maceración, descamación y fisuras. La forma mocasín produce hiperqueratosis difusa de la planta.
  • Tinea corporis (tiña del cuerpo): placas eritematosas anulares con borde activo descamativo y centro claro («herpes circinado»). Diagnóstico diferencial con pitiriasis rosada, eccema numular y psoriasis.
  • Tinea cruris (tiña inguinal): placas eritematosas bilaterales en pliegues inguinales con extensión centrífuga. Más frecuente en varones y en climas cálidos.
  • Tinea unguium (onicomicosis): afectación de la uña que comienza por el borde libre distal (patrón subungueal distal-lateral) con engrosamiento, cambio de color y onicolisis. Representa el 50 % de todas las patologías ungueales.
  • Tinea capitis (tiña del cuero cabelludo): más frecuente en niños. Produce placas alopécicas con descamación. Requiere siempre tratamiento sistémico.

Candidiasis cutánea

Producida por Candida albicans y otras especies de Candida. Afecta a pliegues (intertrigo candidiásico), mucosas (candidiasis oral, vulvovaginal) y uñas (paroniquia candidiásica). Se distingue de las dermatofitosis por la presencia de lesiones satélite eritematosas y pústulas periféricas.

Pitiriasis versicolor

Producida por Malassezia furfur (globosa). Máculas hipo o hiperpigmentadas en tronco y hombros con descamación furfurácea fina. No es contagiosa y se relaciona con la sudoración, el calor y la predisposición individual.

Diagnóstico diferencial en la farmacia

El diagnóstico clínico de las micosis cutáneas puede ser difícil sin confirmación micológica. Desde la farmacia, debemos considerar:

  • Psoriasis: placas eritematodescamativas con escamas nacaradas gruesas. Distribución simétrica, frecuente en codos, rodillas, cuero cabelludo.
  • Eccema/dermatitis: prurito intenso, eritema, vesiculación. Puede confundirse con tinea pedis vesicular.
  • Eritrasma: infección bacteriana por Corynebacterium minutissimum que simula tinea cruris. Fluorescencia rojo coral con luz de Wood.
  • Pitiriasis rosada de Gibert: placa heraldo seguida de erupción en «árbol de Navidad». Autolimitada.

Ante duda diagnóstica, lesiones extensas, falta de respuesta al tratamiento tras 2-4 semanas o sospecha de tinea capitis, la derivación al dermatólogo es obligatoria.

Tratamiento farmacológico: antifúngicos tópicos

El tratamiento de primera línea para las micosis cutáneas superficiales (excepto tinea capitis y onicomicosis extensa) es el antifúngico tópico:

  • Imidazoles (clotrimazol, miconazol, ketoconazol): actúan inhibiendo la 14-alfa-desmetilasa del citocromo P450 fúngico, bloqueando la síntesis de ergosterol. Aplicar 2 veces al día durante 2-4 semanas.
  • Alilaminas (terbinafina): inhiben la escualeno epoxidasa, paso más precoz de la síntesis de ergosterol. Efecto fungicida (no solo fungistático). Una aplicación diaria durante 1-2 semanas suele ser suficiente para tinea pedis interdigital.
  • Ciclopirox olamina: antifúngico de amplio espectro con actividad antiinflamatoria adicional. Útil en onicomicosis leve (en laca ungueal) y en pitiriasis versicolor.
  • Amorolfina: en laca ungueal al 5 %, 1-2 aplicaciones semanales durante 6-12 meses para onicomicosis leve-moderada.

Además de los antifúngicos clásicos, cremas como Exodermin ofrecen formulaciones tópicas que combinan acción antifúngica con ingredientes que favorecen la regeneración y el cuidado de la piel afectada.

Tratamiento sistémico: cuándo es necesario

El tratamiento oral se reserva para:

  • Tinea capitis (siempre sistémico): griseofulvina o terbinafina oral durante 4-8 semanas.
  • Onicomicosis extensa: terbinafina oral 250 mg/día durante 6 semanas (uñas de manos) o 12 semanas (uñas de pies). Alternativa: itraconazol en pulsos.
  • Dermatofitosis extensas o resistentes al tratamiento tópico.
  • Pacientes inmunodeprimidos con micosis recurrentes.

Los antifúngicos sistémicos requieren prescripción médica y monitorización de la función hepática.

Consejo farmacéutico: prevención de recidivas

  • Completar siempre el tratamiento prescrito, aunque los síntomas hayan desaparecido.
  • Secar meticulosamente los pies y los pliegues cutáneos después del baño.
  • Usar calcetines de algodón y cambiarlos diariamente.
  • Utilizar chanclas en duchas públicas, piscinas y vestuarios.
  • Desinfectar el calzado con sprays antifúngicos específicos.
  • Tratar simultáneamente todas las localizaciones afectadas para evitar reinfección.
  • En onicomicosis, limar la uña antes de aplicar el antifúngico tópico para mejorar la penetración.

Conclusión

Las micosis cutáneas superficiales son patologías de elevada prevalencia con un tratamiento generalmente eficaz cuando se diagnostican correctamente y se aplican las pautas adecuadas. La farmacia comunitaria es el primer punto de contacto para muchos pacientes con estas infecciones, y nuestro consejo profesional resulta determinante para la resolución del cuadro y la prevención de recidivas.